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¡Cuida tu comida!

¡Cuida tu comida!

Comienza con una taza de helado, pasa a una tina y finalmente, mientras nos revolcamos en nuestros sentimientos de autocompasión e infelicidad, la comida termina con grandes porciones de postre y café. La comida y las emociones siempre han tenido algo que ver. Comemos más y sobre todo mal cuando estamos bajos, mientras que la felicidad nos hace elegir sabiamente y comer con control. Pero tiene que haber una forma de comprobar los parches defectuosos, ¿verdad? ¿Racionalizar y planificar buenas opciones de alimentos cuando es bajo? Si.

Bueno, malo y feo …Cuando te sientes deprimido, se produce un cierto tipo de entumecimiento y cuando alcanzas el frasco de mayonesa o los paquetes de papas fritas en un estado de trance. “Bajo estrés o excitación, hay ciertos cambios neuroquímicos en el cerebro que pueden alterar los hábitos alimenticios: uno puede perder el apetito o desarrollar antojos de carbohidratos / patrones de atracones”, dice el Dr. Sameer Malhotra, psicoterapeuta y especialista en eliminación de adicciones. Por otro lado, los buenos sentimientos te ponen alerta y concentrado. El truco aquí es aceptar los sentimientos … sin complacerlos.

AgarreSegún una última investigación publicada en la revista Child Development, la alimentación emocional tiene sus raíces en la infancia. Dice que cuando los padres tranquilizan a sus niños pequeños con comida, estos terminan participando más en la alimentación emocional más adelante en la vida. Si bien buscar esa comida reconfortante ocasional no es realmente una mala idea para ayudarnos a controlar nuestras emociones, demasiada dependencia de la comida para calmar es una mala idea.

Elija saludableNo es simplemente la comida, sino también el tipo de comida que es un problema. Como dice la nutricionista Nivedita Singh, “La alimentación emocional responde al estrés, por lo que una persona tiende a comer alimentos ricos en carbohidratos y calorías con un valor nutritivo muy bajo y, por lo tanto, todo esto conduce a problemas de obesidad, diabetes, corazón y colesterol”. La mayoría de los alimentos que nos satisfacen emocionalmente contienen opiodos que nos engañan haciéndonos sentir satisfechos y felices. Nos enganchan a ellos. Así que elige sabiamente. Si de verdad quieres comer algo dulce, elige una manzana o dátiles sobre un postre y si necesitas helado, solo come una bola. ¡Evita los blancos con seguridad!

Ámate a tí mismoYa sea ira, tristeza, celos o decepción; Es mejor practicar la tolerancia de los sentimientos difíciles que mitigarlos con la comida. Otras formas de sentirse bien podrían ser ponerse en forma, unirse a una clase de baile de zumba o practicar un deporte físicamente exigente. ¿Nada funciona? ¡Inicie un proyecto de mejora de la casa! Ámate a ti mismo y a tu entorno.

¿Eres un comedor emocional?– Come cuando no tiene hambre. – Ves a otras personas comiendo y siempre quieres unirte. – Te sientes culpable por lo que comes y te gusta esconderlo. – Te resulta más fácil alcanzar ese chocolate que hacer el esfuerzo de llamar a un amigo para hablar sobre lo que te deprime. (Si respondió afirmativamente a tres de estos, es un EE).

Por Tashneem Ali Chaudhury